Meneses y Casius Clay

El ojo sin descanso de Meneses

Cuando llegué al Canal de Isabel II no imaginaba que daría con un espacio tan atractivo para exponer el trabajo de uno de los mejores fotoperiodistas de España. Pero antes, quiero aclarar algo respecto a mi situación con las muestras fotográficas: desde que leí a Roland Barthes definiendo lo que era el punctum, en cada ocasión que me enfrento a una foto me pongo a buscar inútilmente esa marca subjetiva, pues por propia definición el punctum debería encontrarse conmigo igual que una piedra que te pega en la parte de atrás de la cabeza mientras caminas. Por eso es que la mayoría de las veces no encuentro nada. Este post, homenaje a Enrique Meneses, es también una oda al punctum, como siempre, aparecido en el sitio menos esperado.

“Punctum: viene dado por la fascinación, por la emotividad, que provoca una respuesta en el espectador. Algo que no se busca sino que sale de la escena para “punzar” al observador. Se dan siempre dentro de un encuentro azaroso, nunca premeditado. Sin teatralidad. Es lo que se ve, pero que el fotógrafo no vio en el momento de tomar la fotografía.” Roland Barthes.

A modo de resumen, en el bajo de ese edificio cilíndrico se proyectaba un documental sobre Meneses y se exponían fotografías representativas de cada uno de los momentos de la vida del fotógrafo. Son los titulares de historias que se desarrollaban en la medida en que uno iba subiendo piso a piso. La historia de Meneses con Fidel Castro es sin dudas una de las más impactantes, pues el periodista español fue el único que consiguió acompañar a las tropas revolucionarias cubanas en Sierra Maestra. Y lo hizo gracias a atreverse a caminar por la selva durante días y presentarse (me atrevo a pensar que incluso seducir) ante la que sería luego la esposa de Raúl Castro y que posó gustosa para él en múltiples ocasiones durante esa época.

Meneses: Fidel Castro, Cienfuegos y el Che Guevara

Entre los retratados, además del trío mencionado, se encuentran el Che Guevara y Camilo Cienfuegos, un hombre del que apenas han quedado registros visuales. En una de las fotos, Fidel y el Che (con su pipa) cuerpo a tierra conversan de la inminente avanzada sobre una posición enemiga. Cienfuegos observa desde la esquina superior. La foto connota que Meneses ya no alteraba el grupo al que registraba, igual que las cámaras de seguridad de las tiendas de comestibles ya no generan cambios en la conducta de quienes vamos a por una barra de pan. Esto es un inmenso logro para un fotógrafo. Los revolucionarios lo habían aceptado como parte del grupo o del ambiente, nunca sabremos si como se acepta a un camarada o como se tolera indiferentemente la presencia de un colibrí libando una flor a nuestro lado. Pero la imagen aparece en uno de los pisos superiores y mi historia con el punctum sucedió mucho antes, en la planta baja.

En esta planta baja había también imágenes de Meneses en el Egipto de Nasser, un país en guerra. Cuenta el periodista en una entrevista que él no tenía pensado ir a la guerra, pero que paró un taxi y subió junto a varios colegas franceses y americanos. Cuando el conductor le preguntó adónde iban, él dijo “siga hacia adelante, todo lo que pueda”. Hacia adelante era la zona del conflicto. Sus compañeros lo miraron asombrados, pero nadie se atrevió a bajar. Cuando se dieron cuenta, estaban entre balas y soldados.

Meneses: KennedyTampoco quiero decir con esto de la búsqueda del punctum que no me permita disfrutar las fotografías, aunque por momentos puede volverse algo obsesivo el ir mirando a través de la imagen para ver qué es lo que te punza verdaderamente. En una foto un periodista con cara blanca, rizos y cabeza ovoidal, metido dentro de unos auriculares gigantes, doblaba el cuello para mirar a un político que salía por una puerta marmolada. Me llamó la atención, sólo eso. Y tampoco estaba  en la planta baja, sino en la zona dedicada a los Kennedy, pues Meneses vivió en el Washington en el que John y Jackie tuvieron sus años de gloria. La angustia de saber lo que vino luego se interpone como un vidrio opaco en cada una de las imágenes en blanco y negro. Jackie parece posar incluso en las fotos en las que sale de espaldas, pero no porque su pose denote falsedad o impostación, sino porque es siempre perfecta, igual que una figura editada digitalmente. Meneses capta en uno de sus disparos a un Kennedy con ojos cerrados, regordete, ladeado, diciéndole algo a su mujer. Es una foto fantástica. Al salir del cilindro la vi como imagen representativa de la muestra. No es para menos. Merece verse.

El punctum se contrapone o compara con studium que refiere al gusto por algo o alguien que interesa porque se comparte el gusto por el tema que se trata y que apreciamos. Nos gusta la imagen porque comprendemos qué quiere mostrar el fotógrafo. Informa, representa, hace significar, da ganas de conocer.

Dos fueron para mí los momentos de máxima emoción: el primero ese punctum que, imprevisible y descarado, no estaba en una fotografía tomada por Meneses. Hay algo a lo que no me acostumbro y es a hurgar en los objetos personales de las personas, sin importar que estén vivos o muertos. ¿Por qué leer el diario íntimo de un amigo está mal, pero está bien leernos toda la vida privada de un artista fallecido contada por su ‘mejor amigo’? No puedo. En una vitrina había dos agendas abiertas de Meneses. Enfoqué mis ojos hacia un lado para resistir la tentación de espiar en las citas escritas a mano por el periodista y, entonces, ese elemento discordante, eso que conecta con algo en tu interior sin ninguna explicación me punzó: su máquina de escribir. Imaginé a Don Enrique escribiendo conectado desde sus dedos de teclas a ese dispositivo mecánico y deseante como él, que decía: “No puedo estar sin escribir. Siempre digo que no tengo sangre en las venas sino tinta de imprenta mezclada con un poquillo de güisqui”. Estuve a punto de llorar como un niño, sin tener conciencia de por qué me pasaba eso. Respiré, me alejé del vidrio y lo acaricié sin tocarlo. Luego empecé a subir las escaleras para recorrer su obra.

Una característica maravillosa del fotoperiodismo es que cada imagen narra una historia completa. Meneses estuvo junto a Luther King en las manifestaciones que ganaron derechos civiles para los afroamericanos y gestaron una reivindicación que estuvo en la base de, por ejemplo, la coronación de un presidente negro como Obama. La historia es la historia de la lucha por el poder y eso también lo registra Meneses. El segundo gran momento de emoción lo viví cuando leí el relato de una mujer negra a quién el fotógrafo vio consternada y se acercó para preguntarle si estaba bien. La mujer le respondió algo así:

Meneses: Luther King“Es la primera vez que salgo de mi pueblo, cientos de kilómetros al sur, y he venido hasta Washington a participar de la movilización. Recién acaba de empujarme un hombre blanco por la calle. Y fue maravilloso. Fue maravilloso porque ese hombre se dio vuelta y me dijo ‘discúlpeme, señora’. Me ha pedido perdón y me ha dicho señora. A mí, señora. Me han empujado muchas veces y jamás me han pedido perdón. Sólo por eso este viaje ha valido la pena.

También aparece Mohamad Alí cuando era Casius Clay y escribía poemas sobre sí mismo, Dalí, cuyos excéntricos gestos convierten cada foto en un poster de habitación adolescente, y Picasso, Dylan, Dominguín, presidentes, ministros, africanos, revolucionarios, americanos, actores, actrices, en fin, gente, mucha gente.

Exposición ‘Enrique Meneses. La vida de un reportero’

Sala Canal de Isabel II. Del 16 de abril al 26 de julio.
La Comunidad de Madrid presenta la primera exposición retrospectiva sobre este fotógrafo, titulada: Enrique Meneses. La vida de un reportero dentro del Festival PhotoEspaña 2015 y con la colaboración de la Fundación Enrique Meneses. Comisariada por Chema Conesa, presenta una cuidada selección de 90 fotografías en blanco y negro, así como algunos objetos que pertenecieron al fotógrafo. La muestra se completa con un vídeo realizado expresamente para esta ocasión. Más información.

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Enrique Meneses Miniaty (Madrid, 21 de octubre de 1929 -Madrid, 6 de enero de 2013)1 fue un periodista, escritor y fotógrafo español. Pasó parte de su infancia en París, donde vivió la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial. Al final de la contienda se trasladó con su familia a Portugal, mientras el padre volaba a Buenos Aires para trabajar como periodista. Creó la agencia Prensa Universal, que fue cerrada un año después por haber publicado artículos de Jesús Galíndez, exiliado vasco en Nueva York. En 1954 se fue a vivir a Egipto donde colaboró en la prensa local. En 1956 atraviesa África desde El Cairo hasta Ciudad del Cabo…  Ver más en Wikipedia
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Libro de Enrique Meneses