Inolvidable bruja de trifulca

Le ganamos a Bolivia en la criminal altura de La Paz. Estadio vacío, pandémico. Dos a uno. Endiablado. Durante el partido, un amigo me decía por chat que se había pasado el día lijando una pared y le dolía el cuerpo. Estaba contento. “Eso te quita la ansiedad”, me aseguró. Mi amigo tiene varias empresas y el estómago ulcerado. Duerme mal una noche cada dos, las otras come pastillas o
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El sueño de D10S en Napoli

5 de julio, 1984. Napoli. Tu pregunta es por Dios y por la Muerte, como cada vez que subís de la fosa del taller con la cara negra. “Entro y salgo de la tumba”, pensás y es lógico, porque en tu ciudad la Muerte lo impregna todo, te atrapa y amenaza en afiches de lágrimas sin paz, amurada en los altares callejeros, cientos, miles de homenajes populares y artesanos. Hay uno
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Tara Verde

Tara Verde, los elefantes y el feminismo

“Son muchos los que quieren alcanzar la iluminación suprema en un cuerpo de hombre, pero pocos los que desean obrar por el bien de todos los seres en un cuerpo de mujer. Hasta que este mundo quede vacío, yo velaré por el beneficio de todos los seres sintientes en un cuerpo de mujer.”
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La Educación Del Oso

La educación del oso

Tengo un problema con la educación (y con los grupos de reencuentro de ex compañeros en Facebook). Siempre odié el colegio, con todo mi ser. En el secundario aprovechaba las veinticinco faltas permitidas, estiraba escandalosamente los recreos y participaba del Centro de Estudiantes para no quedarme dentro del aula. Era enfermante transitar ese tedio asfixiante al que llamaban ‘clases’.
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Mi amigo el Indio

Tengo un amigo que se llama Indio

Tengo un amigo que se llama Indio. Es cantante, artista. Tuvo una banda de rock que se llamó Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota. Ahora canta solo. Mi amigo está enfermo. No sé que tiene, porque él no lo quiere contar y yo jamás se lo preguntaría. Sólo sé que la está peleando, igual que muchos.
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Meneses y Casius Clay

El ojo sin descanso de Meneses

Desde que leí a Roland Barthes definiendo lo que era el punctum, en cada ocasión que me enfrento a una foto me pongo a buscar inútilmente esa marca subjetiva, pues por propia definición el punctum debería encontrarse conmigo igual que una piedra que te pega en la parte de atrás de la cabeza mientras caminas. Por eso es que la mayoría de las veces no encuentro nada. Este post, homenaje a Enrique Meneses, es también una oda al punctum, como siempre, aparecido en el sitio menos esperado.
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